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corazón, oda al amor

 

Sé que es de ilusas pensar que el amor es simplemente volar sobre nubes de color de rosa y sentir mariposas en el estómago al mirar a la otra persona. Sé que el amor evoluciona, y que los enamorados… también lo hacen. Sé que esperar que en el amor sea todo bonito sería ser superflua, ingenua y alelada. Así que hoy voy a escribir esta oda al amor. Al de verdad, al que por ser real, a veces duele. 

 

Mi propia oda al amor

Yo que un día escribí un texto ensalzando «qué bonito es el amor», hoy voy a atreverme a alabarlo también cuando no lo es tanto. 

Porque el amor no siempre es bonito. El amor a veces duele, sabe mal y hasta se tira pedos. ¿Qué es amar si no atrevernos a ser nosotros mismos? Compartirnos. Abrirnos. Arriesgarnos.

Cuando te abres frente a otra persona, no todo lo que enseñas es bonito. Dentro de ti hay luces y sombras, por más que queramos siempre hacer como que estas últimas no existen. Y si tus sombras te dan miedo a ti, quizás también le den miedo a la persona que tienes enfrente.

 

Lo malo

Cuando quieres a alguien, realzas lo bueno y pones a un lado lo malo. Lo negativo de esto, es que no somos más que un conjunto de puntos blancos y negros, cosas buenas y malas, circunstancias, sueños y situaciones varias. Y lo malo va a seguir ahí aunque te empeñes en mirar para otro lado. Somos ese conjunto íntegro, esa mezcla de colores, dudas, sueños, luces y sombras. La suma de lo bueno y lo malo. 

¿Y qué es «lo malo»? Simple y llanamente: una lista de las cosas que no te gustan. Los «peros» que encuentras, las esquinas de la otra persona que ponen incómodas a las tuyas. No sé si estoy hablando para ti o para mí misma…

No hay nadie perfecto. Ni lo eres tú, ni lo soy yo, ni lo será nadie con quien compartamos cama y vida, por mucho que las historias Disney traten de hacernos creer todo lo contrario. El amor no es encontrar alguien «perfecto». Tampoco es cambiar a alguien para que sea «perfecto». La perfección no existe. El amor —creo— es compartir todo eso que no es perfecto, y hacerlo BONITO.

 

 

Ganas

Dicen que el secreto está en las ganas, y yo me lo creo. Lo leí por ahí hace años y es una idea que me ronda la cabeza cada vez que hablo de amor. Hay que ponerle ganas. Amar es una carrera de fondo, donde el objetivo no es un destino fijado en un mapa, sino la habilidad y la gracia de apreciar el camino, sabiendo parar a descansar, a beber o a animar a «tu compañerx de carrera» cuando ves que está cansado, o que necesita cambiar el rumbo o la intensidad.

Amar es apreciar las luces y las sombras del otro, entender el conjunto, y saber ver belleza allí donde otros no verían más que un nombre con apellidos. Hay belleza en nuestras complejidades, en nuestros porqués, en las miradas sinceras y los besos al desnudo. Ver al otro sin escudos de por medio, mostrarte sin murallas ni muros. ¿No es bello acaso el atrevimiento de ser tú sin necesidad de un refugio o una excusa? Ser refugio para el otro. Ofrecerte sin excusas.

Para mí eso es bello, sexi y maravilloso. Una puta obra de arte. Una declaración de vida y de intenciones. 

mano abierta

 

Ojalá

Ojalá nos crucemos en esta vida con más valientes. Con más personas que entiendan la belleza desde un punto que mira por dentro. Donde atreverse a tener el corazón blandito y hablar con él en la mano, llene de luz y color el conjunto de tu persona. Donde «amar» sea más que el simple hecho de darnos la mano o compartir cama. Donde «amar» sea una mezcla de respeto, piel y ganas, como decía Elisabet Benavent en «Un cuento perfecto».

«—Respeto quiere decir admiración, empatía, cariño, calor, comprensión, reciprocidad…

—¿Y piel?

—Sexo e intimidad. Risa también. La piel es lo que lo hace divertido. El respeto estable. Las ganas, duradero.»

 

El amor es más

Después de lo que mi ordenador dice que son 678 palabras, algo en mí me está susurrando a gritos que no estoy haciendo más que llenar con paja la pantalla. Que el amor es más. Que cómo me atrevo a ponerle etiquetas a algo tan grande de lo que apenas sé nada. Que lo más probable es que esta oda al amor te sepa a poco. Que tanto «amar» como «amor» tienen muchas variantes, muchas interpretaciones, y que cada uno escoge la suya por mucho que otros intenten aleccionarnos.

 

Sueños

Para mí el amor, el romántico, es un conjunto de confianza, piel y ganas, de admiración y respeto, de magia y de ser valientes, confiando en el camino. Para mí, el amor lo es todo y a la vez no es nada. Amor es una palabra que sin actos se queda vacía. Que llena de bruma una habitación si no están allí los amantes. Que sin pasión sabe a poco. Que sin sueños sabe a nada.

pétalos de rosa

 

Quizás

Quizás en unos años vuelvo a este texto y deja de tener sentido.

Quizás este texto te pilla con el corazón lleno, o con el corazón blandito. O roto. O quebradizo.

Quizás pasan muchas cosas, y quizás no pasa ninguna.

Sea como fuere, hay palabras que necesitaban salir, y hoy las he dejado.

 

La magia no existe si no crees en ella

A lo mejor un día escribes tu propia oda al amor, y aun viendo lo malo te atreves a ponerle ganas.

Ojalá un día sientas que el amor es más, y que quizás, sí se merece tus sueños y tus sombras.

 

manos unidas

 

Abrazos y besos virtuales, estés donde estes.

Ojalá sí sueñes y ames a manos llenas y sin armaduras entre medias.

Dicen por ahí que la magia solo existe, si crees en ella.

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