No tengo tiempo

Acaba de comenzar el año, y aunque reconozco que he descansado y me he permitido soltar la interminable lista de cosas pendientes por hacer, de alguna manera todavía siento que estamos todos con la manta liada a la cabeza, corriendo de un sitio para otro al grito de «no tengo tiempo». O del «no me da la vida», que para el caso es lo mismo. ¿De verdad no tenemos tiempo? ¿De verdad que no nos da la vida?

 

Una sola vida llena de tiempo, ¿de verdad quieresvivir pensando que no tienes tiempo?

 

En el 2021 he dicho muchas veces esas frases y estoy cansada. Cansada de escucharlas, y más cansada aún de decirlas. Por eso este año me he propuesto enfocarlo de otras manera. Después de unos días de escucha interna y reflexión, me apetece compartir contigo qué se esconde detrás de estas palabras en realidad. ¿Me acompañas?

 

No tengo tiempo

Tengo otras prioridades

Nos pasa. Me pasa a mí, y estoy convencida de que te pasa a ti también. Cuando dices estas palabras en voz alta ¡te las crees! y en el fondo no son más que el disfraz de una realidad aplastante: tus prioridades son otras. Vale que en ocasiones la vida nos ciega y nos creemos eso de que no es nuestra culpa. Y ¡ojo!, no es que haya venido ahora a buscar culpables, si no a buscar la responsabilidad de cada uno: a invitarte a ti a asumir la tuya propia al igual que no me queda más remedio a mí que asumir la mía.

 

«No tengo tiempo» no es más que una excusa.

 

Cuando digo que no me queda más remedio no hablo de que vaya a venir alguien a obligarme, o que me vayan a poner una pistola en la cabeza si no lo hago. Tan solo correría el riesgo de vivir en piloto automático y perderme lo verdaderamente importante; y eso sí que no lo puedo permitir.

 

Dejando dramatismos a un lado (y poniéndome seria por un momento) te confesaré lo siguiente: en el fondo todo, todo, todo es siempre una discordancia de prioridades y valores. Eso que no haces por «falta de tiempo» está en un lugar incómodo que en el fondo no ves claro. Puede haber alguna resistencia inconsciente oculta, e incluso alguna resistencia consciente que nos negamos a reconocer. Sí, yo también llevo semanas diciéndome eso de hoy voy al gimnasio, seguido por un no tengo tiempo cuando veo que cae la tarde y mi lista de tareas no ha disminuido tanto como a mí me gustaría. ¡Error!

¿Sabías que la concentración disminuye pasados los cuarenta y cinco minutos? ¿O que el deporte ayuda a que te concentres y seas más productiva? Yo sí, y aquí sigo soltándote el rollo en lugar de ponerme las mallas e irme a sudar un rato. ¿Por qué procrastinamos y decimos que no tenemos tiempo cuando en realidad el tiempo es el mismo para todos?

 

El mejor momento era el año pasado. El segundo mejor momento es ahora.

 

Repasemos algunos trucos para empezar a gestionar mejor nuestro tiempo y vivir más y mejor desde la calma.

 

1. Revisión de prioridades

Tener claras tus prioridades y hacer un repaso de ellas de vez en cuando viene muy bien. ¿Por qué? Es sencillo. En ocasiones nos subimos a la rueda del hámster de la inconsciencia y vivimos con el piloto automático puesto, y cuando eso pasa, no hay decisiones conscientes ni con perspectiva de futuro o metas.

 

Haz una revisión de prioridades

 

Hagamos una breve revisión:

  • ¿Te estás teniendo en cuenta?
  • ¿Qué es lo más importante para ti? Haz una lista. ¿Lo refleja tu horario o la manera en la que empleas tu tiempo actualmente? Si la respuesta es no: ¿qué podrías empezar a hacer para tenerlo en cuenta de verdad?
  • ¿Qué quieres conseguir este año? ¿Qué puedes empezar a hacer para ello? ¿Cuándo, cómo y por dónde empiezas?

Ahora solo son unas notas y unas ideas, más adelante las pondremos en práctica.

 

2. Revisión de creencias

Si tienes alguna creencia limitante asociada con el tiempo, es muy difícil jugar el tiempo en tu favor. Llegar siempre tarde, no terminar la lista de tareas, vivir estresada, tener ansiedad, cansancio constante etc son síntomas que puedes provenir de un pensamiento negativo referente al tiempo.

  • ¿Qué frases sueles emplear sobre el tiempo?
  • ¿Qué se decía en tu casa cuando eras peque?
  • ¿Qué piensas sobre el tiempo?

Desarrolla los puntos anteriores todo lo que puedas antes de pasar al punto siguiente.

 

 

3. Hacer las paces

Sí, hacer las paces es algo importante. Tratamos al tiempo como si fuera un enemigo contra el que combatir, en la piel, el cuerpo y la vida en general, cuando en realidad es un regalo. Si el término «tiempo» vive en nuestro interior vinculado con creencias negativas, no será extraño que «luchemos» contra él y que sintamos que no tenemos suficiente.

¿Cuándo fue la última vez que dijiste algo bueno del tiempo? ¿Te has puesto a pensar en eso?

Te propongo reformular las frases que utilizas para hablar del tiempo. Puedes coger un cuaderno, tu diario o un papel cualquiera para tenerlo a mano y poder echar mano de ello cuando surjan los pensamientos negativos contra el tiempo.

 

 

4. Planificar de manera REALISTA

Me queda claro que nos hemos tragado todos el rollo de la superproductividad y que desde que muchos de nosotros teletrabajamos tratamos aún más de estirar las horas del día.

Basta.

Ni eres superwoman ni necesitas serlo para llevar a cabo tus propósitos.

Mientras tengas claras tus prioridades y tu para qué todo estará bien. Es importante dejar atrás la parálisis por análisis (o por incertidumbre) y quitarle fuerza al miedo a equivocarte.

Me explico.

El tiempo es el recurso más valioso del mundo. Y el tiempo pasado nunca se recupera. Los minutos van pasando y tu lista de sueños por cumplir o cosas por hacer no disminuye. Tu deseas:

 

el tiempo pasa igual, lo emplees para tus metas o no

El tiempo pasa igual, lo emplees para tus metas o no.

 

Lo que quieres conseguir lo tienes claro, pero te bloqueas a la hora de dar el primer paso para alcanzarlo.

Te asaltan dudas y es normal. Te da miedo. No sabes por dónde empezar. No sabes cómo hacerlo bien. ¿Compensará el esfuerzo empleado? ¿Servirá de algo? ¿Serás capaz? ¿Qué pensará la gente?

Cuando nos acercamos a metas no exploradas o a nuevos retos siempre nos enfrentamos a esa incertidumbre.

 

La seguridad no existe.

 

Te invito a elegir un punto de esa lista de «cosas que quieres hacer» y empezar a plantearte de verdad cómo será cuando lo logres. ¿Qué sentirás? ¿Te apetece? ¿Qué te falta? Los retos grandes y pequeños se alcanzan siempre y cuando demos ese primer paso que tú estás a punto de dar. ¡Vamos a ello!

 

Toda meta es posible si dejas de repetirte que «no tienes tiempo»

 

En próximos artículos te hablaré de maneras de crear objetivos realistas y medibles, además de algún truco para crear un horario que refleje y respete tu energía, objetivos y prioridades.

 

¿Sigues repitiéndote «no tengo tiempo»?

Ahora ya sabes que esa frase es solo una excusa que te bloquea a la hora de hacer realidad tus sueños. Visualiza lo que quieres, haz las paces con el reloj y recuerda: ¡siempre hay tiempo!

 

¿Qué te ha parecido este artículo?

¿Qué tal llevas tú la gestión del tiempo?

¡Cuéntamelo en comentarios! ¡Te leo!

 

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