¿Todo o nada? La excusa perfecta para no hacer nada

La mentalidad del «todo o nada» suele ser la mejor excusa para no hacer nada. Con esta polaridad en la que asumimos que todo es o blanco o negro, dejamos la oportunidad de ir a crear grises y disfrutar con el espectro entre medias. Si crees que te enredas a veces con esta excusa para quedarte estancada y no hacer nada… ¡Sigue leyendo!

 

No hacer nada

Hay que decir, antes de todo, que no hacer nada es algo necesario. Liana y yo lo hablamos en uno de los episodios del podcast de Yoga Vibes Radio de cómo «La pausa es combustible» porque realmente lo es. Cuando sentimos que no tenemos tiempo, empezamos a correr de un lado para otro como pollos sin cabeza olvidándonos de la importancia de pausar y tomar consciencia. Pero claro, una cosa es no hacer nada para descansar y reconectar, y otra muy diferente quedarnos a vivir allí.

 

Te dejo el episodio del podcast del que te hablaba por aquí por si quieres echarle una ojeada 😉

 

Ya hablaremos del arte de no hacer nada como filosofía otro día (se llama Niksen y viene de Holanda) pero hoy, de momento, vamos a hablar de qué sucede cuando me agarro a excusas de manera inconsciente para mantenerme estática en un lugar en el que, en realidad, no quiero estar.

 

Crear ojbetivos en el cajón desastre

 

La mentalidad del todo o nada

(y cómo te impide alcanzar tus metas)

Hemos hablado varias veces ya en el blog de cómo crear objetivos realistas, cómo sembrar intenciones, crear tableros motivaciones, e incluso de cómo estar chof puede ser una oportunidad, pero aún no hemos entrado en detalle en esos obstáculos con los que muchos de nosotros tropezamos a la hora de ir hacia esas metas y conseguirlas. Y uno de esos obstáculos que normalmente se entromete en el camino de nuestras metas y nos deja de forma pasiva y sin hacer nada es ver las cosas muy polarizadas, donde las opciones son extremas. Por ejemplo: o es blanco o es negro, o lo tengo todo o no quiero nada, o todo es bueno o es malo y terrible.

Ahí no hay flexibilidad ni perspectiva realista. Se nos olvida considerar que hay un amplio espacio entre extremos y opciones.

Estoy en crisis personal

 

 

 

Dos tipos:

Mentalidad de las acciones perfectas

Se basa en la idea de que nuestras acciones han de ser perfectas y si no lo son, es mejor no hacer nada. Es decir, si quiero obtener resultados, nunca debo fallar al entrenamiento, nunca debo tomar alcohol, nunca debo comer «, etc. Esta mentalidad es uno de los peores chupitos de cianuro que te puedes tomar porque la perfección no existe. Siempre, siempre, siempre va a llegar el momento en el que harás algo no-perfecto y está bien. Mientras que sigas avanzando y aprendiendo algo nuevo cada día y en cada etapa, obtendrás resultados seguro. Y sí, esto aplica para todo.

Escribir conecta con tu creatividad

 

 

Mentalidad de las condiciones perfectas

El segundo tipo es la mentalidad de las condiciones perfectas: la idea de que todas las condiciones en nuestra vida tienen que estar perfectas para mejorar y llevar a cabo nuestras metas y, si no lo son, es mejor no hacer nada.

Esta mentalidad solo nos aleja de obtener y mantener los resultados que estamos buscando y nos mantiene estancadas en donde estamos.

 

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No hacer nada como resultado

SI te fijas, en ambas variantes buscamos «lo perfecto» para poder mejorar, sin ser conscientes de que tal situación no existe.

Del perfeccionismo me encantará hablar en otro artículo, pero de momento quedémonos con que la perfección es un concepto que se refiere a la condición de aquello que es perfecto y por lo tanto inalcanzable. Lo perfecto, es aquello que no tiene errores, defectos o falencias: se trata por lo tanto, de algo que alcanzó el máximo nivel posible.

 

No hacer nada y procrastinar cuando no es lo que queremos nos hace sentir mal

Cuando condicionamos el hacer o no hacer algo a que las condiciones sean perfectas o mi actitud sea perfecta, tan solo estamos buscando una elegante excusa para sentarnos en el banquillo a ver la vida pasar.

 

Somos los más duros críticos con nosotros mismos, ¿de verdad crees que mañana vas a sentirte cien por cien satisfecha con tus acciones y resultados? También somos por lo general muy tiquismiquis, ¿en serio esperas a que todo se alinee como por arte de magia para comenzar a mover el culo?

 

Lo que tendemos a pensar

Pensamientos de esos que no te ayudan nada, pero de los que es muy difícil deshacerse una vez están en tu diálogo interno son los siguientes:

 

  • Si no he sido capaz de hacer todo lo que quiero hacer antes de comenzar ese proyecto (o empezar a ir al gym/cuidarme/escribir/ir a terapia/loquesea) significa que no soy capaz y no estoy preparada y mejor espero a ser más perfecta para poder llevarlo a cabo.
  • Si las condiciones en mi vida no son perfectas, tengo que poner las cosas en pausa hasta que las condiciones vuelvan a ser ideales.
  • Si las condiciones en mi vida no son perfectas, para que empiezo, si solo estoy perdiendo el tiempo.
En otras palabras, o todo está perfecto, o no hago nada.

 

Tu diálogo interno te condiciona

 

Esta mentalidad puede parecer realista tener sentido —¿para qué comenzar algo si no le voy a poder invertir el tiempo y energía que me gustaría?—, pero en realidad nos impide alcanzar nuestras metas porque es una excusa que me mantiene estancada. Punto.

 

Imagina que tu meta es conducir hasta la ciudad Pepi

Ejemplo: no hacer nada o empezar el camino despacio

 

Durante el camino te enfrentas con un espantoso tráfico para salir de la ciudad, después te das cuenta que la carretera principal está cerrada por reparaciones y tienes que tomar otro camino más largo, pero en este otro camino hubo un accidente coche que bloquea un carril entero, y se forma un atasco de impresión. Cuando por fin consigues salir de allí, comienza a llover y tienes que conducir leeento. Además, la carretera no está ni siquiera bien mantenida y es incómodo conducir por allí. ¿Lo bueno? Que un tiempo después de estas incomodidades y de un largo viaje, finalmente llegas a tu destino.

Y estas feliz.

Muy feliz.

Estar feliz al superar la excusa de no hacer nada

 

Sobre todo porque en algún punto del camino pensaste que no podrías conseguirlo y te demostraste a ti misma que sí que eras capaz de llegar.

Vale, quizá tardaste más en llegar de lo que te hubiera gustado, sí, pero lo importante es que llegaste.

 

¿Qué hubiera ocurrido si te hubieras detenido cada vez que te encontrabas con algún obstáculo?

¿y si no hubieras retomado el viaje hasta que las condiciones fueran ideales?

Hubieras tardado muchísimo más en llegar o, en el peor de los casos, hubieras llegado nunca.

 

El mejor momento es siempre ahora

La moraleja de la historia es que el mejor momento siempre es ahora, y que todo lo que te falta el propio camino te lo irá dando mientras lo camines con ojos y mente abiertas. Deja de esperar que todo cambie y empieza a cambiar tú lo que necesitas. En vez de dejar para mañana todas esas decisiones que quieres tomar, empieza hoy tomando una pequeñita: recuerda que la resiliencia y la motivación son músculos que se entrenan día a día.

 

Superar excusas es liberador y deja atrás el no hacer nada

 

En lugar de detenerte, ajusta

Este es el asunto: la vida no tiene pausas.

Hagas o no hagas nada, el tiempo seguirá corriendo. Y puedes usar ese tiempo para avanzar y mejorar, por más lento que sea, o para mantenerte estática (o incluso retroceder).

Es imposible esperar que las condiciones de tu vida siempre te permitan dedicar 100% de tu tiempo y energía a aspectos relacionados con tu evolución en el ámbito que sea. En lugar de pensar en tus esfuerzos como un switch (encendido o apagado), piensa en ellos como un regulador de volumen que puedes aumentar o disminuir según las circunstancia de tu vida.

 

Encendido o apagado, todo o nada, ¡cambia el chip!

 

La idea es sintonizar tus esfuerzos con las circunstancias de tu vida. A veces podrás hacer más, a veces podrás hacer menos, pero siempre estarás haciendo algo e impulsándote hacia delante.

Y, como me gusta decir, granito a granito se mueven montañas ♥

 

Ejercicio práctico de escritura

Ya sabes que a mí me encanta darte pequeñas herramientas para ir trabajando esas piedras del camino. Agarra papel y boli si sientes que algo de lo leído en este artículo te suena y veamos a dónde nos lleva la tinta.

 

Escribe sobre sucesos de tu propia vida

 

1.¿Qué me GUSTARÍA hacer?

Imagina que las condiciones en tu vida son perfectas, tal como te gustaría que fueran. Dado esto, considera cuál sería tu preferencia personal en todos los ámbitos de tu vida.

(Aquí no respondas con lo que tú crees que tienes que hacer, sino con lo que te gustaría poder llegar a hacer).

 

2.¿Qué PODRÍA comenzar a hacer?

Siendo realista, considera qué pudieras hacer de acuerdo a tus condiciones de vida actuales, habilidades y disponibilidad de tiempo. En otras palabras, piensa en lo máximo que podrías hacer de acuerdo a tu situación actual.

(Algunas veces lo que podrías hacer se alinea con lo que te gustaría hacer, pero la mayoría de las veces no es así).

 

3.¿Qué VOY A hacer?

Considera aquello que estas 90-100% segura que puedes hacer de manera consistente semana tras semana (visto de otra manera, aquello que te resulte muy fácil cumplir). La idea aquí es planear para ser exitosa. Piensa pequeño, y con el tiempo ve sumando esfuerzos según se van alcanzando logros e integrando cambios. 

 

¡Empieza a tomar el control de tus decisiones y quítaselo a tus excusas!

 

Escribir te libera

 

¿Me cuentas qué te comprometes a comenzar a hacer tú?

Un abrazo y feliz día, espero haberte inspirado a seguir evolucionando ♥

Deja un comentario. ¡Me encantará leerte!