5 truquis para comer de manera consciente

Ahora la práctica del mindful eating (o alimentación consciente), parece estar en boca de todos. ¿Te genera curiosidad el por qué? Es sencillo. Comer de manera consciente es una práctica que nos ayuda a llevar y mantener la atención plena hacia la manera en la que nos nutrimos y alimentamos. ¿Qué por qué es esto tan buena idea? Pues porque nos hace mucha falta. Aprender a escuchar tus emociones y sensaciones corporales, y facilitar de esta manera que te alimentes de manera más consciente y saludable es algo que a todos nos puede beneficiar (y mucho).

 

Comer consciente

Te estarás preguntando: ¿por qué Bea mete la palabra consciente a todo? ¿quiere acaso ahora que me ponga a cantar «Ommm» mientras como? LOL. No, no es eso, te lo aseguro.

Comer consciente significa mantener la atención plena en qué comes y cómo lo comes, llevar esa consciencia a nuestra nutrición y alimentación. Entender los patrones y emociones que hay detrás del simple acto de ingerir un alimento ayuda mucho, y comprender que también engloba qué escoger, y cómo cocinar y comer los alimentos… más.   Comer consciente ayuda a tu salud y bienestar

Así que sí, si quieres puedes cantar «Om», bendecir la comida, o recitar mantras, pero no es de eso de lo que voy a hablarte en este artículo, sino del mindful eating, es decir: de comer de manera consciente.

 

Comer es un acto emocional

Desde que somos bebes asociamos el alimento a emociones. El bebé llora, y siente alivio al conectar de nuevo con el pecho de sus¡ madre, ya que este le amamanta, le sacia el hambre y le da seguridad. De adultos, la gran mayoría de acontecimientos importantes (por no decir todos) socialmente se celebran con comida: bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños, ascensos… aunque también los acontecimientos de estrés, desconcierto, tristeza o angustia los asociamos de alguna que otra manera con comida.

Comer es un acto emocional

Sin asociar la palabra «bueno» o «malo» a esa relación, todxs nosotrxs asociamos determinadas emociones a un tipo de comida, y otras a otro. Es normal. La manera en la que nos alimentamos está determinada por factores biológicos, sociales, geográficos, culturales, y claro, también emocionales. La combinación de todos los factores nombrados anteriormente es la que determinará la manera en la que comeremos cada unx de nosotrxs.

 

¿Para qué sirven las emociones?

Te cuento brevemente por aquí algo que desarrollaré en otro artículo. Las emociones «buenas» y «malas» (pongo comillas porque son etiquetas que les ponemos pero que no tiene por qué ser correctas) no están para darnos por saco. Las emociones tienen una función y es importante conocer al menos su función general.

La vida es cambio

La palabra emoción procede del término latino «emotio», que significa «movimiento» o «impulso». Son (por decirlo de alguna manera) señales que nos manda nuestro cuerpo a través de hormonas, etc como fuente de información, un impulso que nos cuenta cuando algo sucede. Como seres adultos conscientes, podemos aprender a conectarnos con el mensaje que nos transmiten cada una de ellas y evaluar qué acción tomar al respecto.

 

No se trata de evitar la emoción que percibimos como negativa o la situación que nos la provoca, sino de vivirla y hacerle frente para poder sentirnos liberados y vivir en plena estabilidad y salud mental. Si te sientes identificada con esta situación, quizás sea hora de preguntarte a ti misma qué es aquello a lo que temes enfrentarte o qué beneficios podrías obtener si consigues aceptar tus sentimientos como algo que nos hace simplemente humanas y vulnerables.

 

¿Qué pasa si no quieres sentir esas emociones?

Te propongo una cosa. Trata de recordar por un momento la última vez que estabas nerviosa y alguien te dijo: «¡tranquilízate que no es para tanto!». ¿Qué ocurrió? (Venga,  tómate estos segundos para pensarlo…) ¿Lo tienes? Me arriesgo a decir que el resultado de ese mensaje fue que te pusiste más nerviosa. ¿A que sí? A mí me pasa siempre (¡ups!)

 

Comiendo con ansiedad en la nevera... no es comer consciente

 

Cuando estamos ansiosos o tristes nos pasa lo mismo. Si tratamos de evitar sentir esa ansiedad o tristeza o «x» (coloca ahí la emoción que evitas), lo único que conseguimos por lo general es que las emociones nos guste o no, es que estas aumenten.

La negación es un mecanismo de defensa que hace que evitemos la ansiedad y las situaciones frustrantes. Al negar un sentimiento o un hecho,  percibimos un problema en las raíces de estas emociones e inconscientemente tendemos a evitarlas. Y como ya te imaginaras, negar un problema no hace que este desaparezca, sino que por lo general vaya aumentando de tamaño. ¿Resultado? Los problemas y emociones que te incomodan no solo no se han ido, sino que se van acumulando e interponiendo en tu camino de manera cada vez más frecuente y compleja. complicada.

Cuando comemos con/por ansiedad pasa lo mismo: ¡los problemas y emociones que tratamos de ignorar siguen ahí! Por eso es tan importante aprender a conectar con nosotras mismas y escucharnos.

 

Tipos de hambre

Ahora que hemos aclarado el tema emocional detrás del acto de comer (y vivir), creo que nos toca poner el foto en los 3 tipos de hambre principales con los que te vas a cruzar a lo largo de tu día.

Hambre visual o «comer por los ojos»

Los ojos o el cerebro nos llevan a comer por el simple hecho de que lo vemos tiene muy buena pinta o tenemos un buen recuerdo relacionado con él, aunque lo más probable es que nos sintamos llenos. (Las estrategias publicitarias de la industria alimentaria tienen esto muy en cuenta).

Comer por los ojos

Podemos ayudar saciar este tipo de hambre tomándonos el tiempo de observar los colores, formas y detalles de lo que comemos, preparando los alimentos con amor, colocándolos con destreza y gusto en el plato

 

Hambre emocional

Es la más asociada a la ansiedad, y la que por lo general «ataca» más cuando tienes un TCA. Cuando se recurre a la comida Como una manera de calmar emociones, llenar vacíos, o sensaciones negativas o desagradables, suele ser hambre emocional.

comer sin hambre real

¿Cuántas veces has comido algo porque te sentías sola?

 

Hambre estomacal o física

Es la que se suele asociar a la física. La percibimos a través de sensación de vacío en el estómago, retortijones o dolor. Es muy importante tomar consciencia de estas señales y aprender a identificarlas para evitar las evitar que nos entre ansiedad o que comamos de manera compulsiva y sin disfrutar.

¿hambre estomacal?

Cierra los ojos y respira. Bebe agua. Checkea cómo te sientes y trata de saborear cada bocado. Permítete comer de manera consciente. ¿no es maravilloso beber agua cuando tienes sed? Lo mismo pasa cuando tienes hambre, pero solo si pones conciencia y atención en disfrutar del momento y los sabores que inundan tu paladar 🙂

 

5 Truquis para comer consciente y sin ansiedad

Yo superé un trastorno de alimentación que me acompañó durante mañas de 15 años (y la ansiedad que le acompasaba) gracias al coaching nutricional. Esa experiencia fue la que me animó a adentrarme en el mundo coaching y del desarrollo personal y, a continuación, te comparto 5 truquitos que a mí me ayudaron muchísimo en mi proceso, y que mis clientes suelen también encontrar de gran utilidad:

 

1.Identifica tu hambre

Conecta con tus sentidos y tus emociones, y trata de identificar de dónde viene tu impulso de comer, o las ganas de ingerir alimentos. ¿Es hambre estomacal? ¿Emocional? ¿es que has visto una foto ideal in instagram y de repente eso ha hecho que apetezcan unos nachos con queso? Sea lo que sea, respírate y antes de comer algo de manera impulsiva y sin consciencia, identifica de dónde viene esa necesidad y las emociones a las que está asociada. ¡Ya me contarás qué pasa!

Chica comiendo ensalada

 

2.Respírate con conciencia

Respirar y notar los detalles del flujo de tu respiración te ayudará a sentir tus emociones y a mantenerte presentes en el aquí y el ahora. Detén tu actividad y atiende a tu respiración durante diferentes momentos del día, independientemente de los impulsos, deseos o emociones que sientas, ayudará a construir sutilmente un camino para que puedas estar presente.

Respírate con consciencia antes de comer

 

3.Escribe un «diario de emociones»

Lleva un diario sobre tus estados de ánimo, pensamientos y emociones. ¡Se convertirá en tu compañero de confianza! Escribiendo tus pensamientos y emociones a lo largo del día y con constancia, te permitirá comenzar a ver patrones.

el diario de emociones te ayuda a vivir y comer consciente

Cuando viertes sus pensamientos y sentimientos sobre la página, eres capaz de ver los mismos más claramente. La página tiene escritos tus pensamientos y sentimientos, ya no los tienes tú, el escribirlos te haces un poco más libre. Así, creas el espacio y la libertad de leer, observar, pensar y sentir algo diferente a lo que escribiste

4.Crea una visión a largo y corto plazo

Cuando comer de manera consciente se vuelve un reto, tener una visión a corto y largo plazo de las consecuencias de tus acciones se vuelve algo provechoso.Crea dos visiones diferentes y úsalas alternativamente para mantener tu motivación, dependiendo de la situación. Tu visión a largo plazo es cómo te ves a ti misma dentro de unos años. Tu visión a corto plazo es cómo te ves a ti misma dentro de unas horas.

Evolucionamos a base de cambios

Suponiendo que te desvías un pelín, en contacto con la visión a largo plazo tu “desvío” parecerá menos importante, porque sabes que “Roma no fue construida en un día”. No puedes esperar alcanzar tus metas sin ningún error. Por otro lado, cuando estés tentada en dejar tus buenos hábitos (o antes de tirar la toalla), adopta la visión a corto plazo. Verte a ti misma e imaginar cómo te sentirás dos horas después del “intento de tirar la toalla” te ayudará a fortalecer tu determinación y a mantenerte en el buen camino.

 

5.Cultiva la compasión por ti y tu proceso

El éxito es un proceso de aprendizaje y ajuste. Está a tu alcance siempre y cuando estés dispuesta a intentarlo e intentarlo hasta que tengas éxito.

quiérete y acéptate como eres... vivir consciente es cultivar la compasión

El cambio sólo puede materializarse de manera sostenible cuando se origina en sentimientos amorosos. Si te odias a ti misma, no podrás cambiar, porque tus esfuerzos se sentirán como un castigo. En primer lugar, comienza amándote a ti misma como eres ahora. Permítete ser la mejor versión de ti, moviéndote desde ahí, desde ese amor.

Por ejemplo, en lugar de castigarte o culparte cuando algún desliz tenga lugar, concéntrate en tu capacidad para recuperarte y creer en ti misma. Conecta con la compasión. Recuerda que la confianza viene de dentro.

Deja que el amor sea tu combustible para el cambio.

 

Comer consciente…

…es posible si cultivas esa consciencia plena «aquí y ahora». Ojalá que estos truquis te sean útiles y los puedas aplicar en tu día a día, Aunque ahora, ¡cuéntame!:

¿Qué relación tienes tú con la comida?

¿Comes de manera consciente?

 

 

PD: Alimentación y yoga

Si eres yogui (o te interesa el tema) y te apetece escucharnos, Liana y yo hablamos de la alimentación y el yoga en este episodio del podcast «Yoga Vibes Radio». Puedes vernos en Youtube o escucharnos en Spotify, Anchor, o cualquier otra plataforma de podcast.

 

Abrazos fuertes, y mucha consciencia, aquí y ahora ♥

 

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