Todos queremos abrir el corazón

Cada vez hay más gente que habla de la importancia de abrir el corazón, y todos nosotros en cierta medida, sentimos esa necesidad y esas ganas. En la vida aprendemos desde bien pequeños el arte de protegernos y salvaguardar esas partes delicadas e importantes de nosotros mismos, pero pocas veces se nos enseña lo opuesto. Considero que tan importante es proteger, como liberar y abrir. ¿Pero de dónde viene esta necesidad? Y… ¿por qué nos cuesta tanto?

 

Nos cuesta abrir el corazón

SI has visto un recién nacido últimamente quizás estarás desacuerdo conmigo en que son seres inocentes y puros. No hay maldad, no hay miedo, no hay mentira ni ocultación. Tan solo son, y aparte de una gran conexión hacia sus raíces (mamá, papá, etc) hay necesidad de seguridad. Solo eso.

 

Nos cuesta abrir el corazón

 

Cuando un niño no recibe lo que necesita o lo que cree necesitar, su cerebro cognitivo no está tan desarrollado como para gestionarlo y comprenderlo a nivel pragmático y se abre una herida desde la que entra el miedo.

 

Sobrevivir desde el miedo

El miedo (como ya hemos visto en otros artículos) es una emoción muy poderosa que a nivel evolutivo nos ha ayudado a supervivir y salvar la vida ante peligros externos. Cuando entra el miedo en el sistema nervioso (o cuando vivimos en miedo) activamos esa parte de nuestro sistema nervioso encargada de nuestra supervivencia.

 

Identificar el miedo

 

El sistema nervioso simpático es el que se activa cuando nos encontramos en una situación amenazante o estresante de cualquier tipo, aumentando la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la frecuencia respiratoria y el tamaño de las pupilas. También hace que los vasos sanguíneos se estrechen y reduce los jugos digestivos, y cuando operamos por largos periodos de tiempo desde esta parte de nuestro sistema nervioso, aumentamos las probabilidades de padecer cáncer en nuestro organismo.

El sistema nervioso parasimpático (del que ya hablamos en este otro artículo) tiene la función opuesta ya que cuando entra en acción se restablecen las condiciones normales del organismo, haciendo más sencilla la misión de soltar tensión y abrirnos.

Cuando meditamos, practicamos yoga o pranayama estamos activando esa parte del sistema nervioso que nos calma y nos llena de bienestar, la parte que permite que todo fluya tal y como debería sin exceso de cortisol u otras hormonas del estrés.

Pulmones de flores

 

¿Por qué te cuento esto?

A veces ayuda entender que si sientes miedo o estás cerrado no es culpa tuya. Las emociones y corazas son intrínsecas al ser humano y es normal no saberlo gestionar todo siempre. Lo interesante del asunto es que nunca es tarde para ponerle remedio, y hoy será siempre mejor opción que mañana.

 

La pertenencia como necesidad

Muchos de los miedos que bloquean la apertura de tu corazón radican en esa necesidad de pertenencia con la que coexistimos.

Pedir ayuda es fundamental

 

Si volvemos a ese niño indefenso, a ese bebé inocente con necesidades que busca cubrir, conectará con la necesidad de pertencer a la manada, a la familia, a sus raíces para ser visto, amado y cuidado. De una u otra manera es una emoción común a todos nosotros. Pertenecer, sentir que se nos tiene en cuenta, que formamos parte de… Todos buscamos esta sensación de tener un lugar. Un propósito en la vida, un para qué, un soy parte importante. Esa sensación de tener un lugar propio que nos permita sentir seguridad y la sensación de no tener que tener una excusa para estar en y así poder respirar el aire que nos pertenece por derecho.

 

Venimos de padres y madres imperfectos

Y es que contamos con una parte divina, pero también con una parte humana, y parte del proceso de aprender crecer y sanar, consiste en herrar.

Los padres aman como pueden o saben, arrastran sus propias necesidades no cubiertas y nosotros empezamos a desarrollar un personaje (ego, máscara, herida, coraza) con aquellas cualidades que creemos nos harán ser amados como deseamos, o que nos permitirán conseguir ser vistos y amados por ellos. Y el amor es una energía muy potente que no se basa en cubrir una necesidad o expectativa ajena, sino en ser apreciado por lo que se es, sin más.

 

Niña en meditación sintiendo sus beneficios

 

A nivel evolutivo el cerebro ha aprendido que pertenecer a la manada da seguridad y alarga la vida, de manera que durante toda tu existencia es probable que todo lo que sea mostrar vulnerabilidad y abrirte a la posibilidad de rechazo por el entorno, costará un esfuerzo extra, una barrera interna más que liberar.  Y es que como bien te decía al principio de este artículo desde bien pequeñitos nos han enseñado a protegernos, pero no a abrirnos.

¿Cómo hacemos cuando conectamos con la necesidad de ser sin miedo y abrir nuestro corazón y sus barreras?

 

Abrir el corazón

Cuando aceptamos quienes somos con plenitud abrazamos nuestras luces y nuestras sombras. ¿Esto qué quiere decir? Que abrazamos también esas partes que no nos gustan o nos han enseñado a ocultar por ser menos luminosas que otras.

Abrir el corazón puede ser doloroso por esto. Cuando una puerta está cerrada no puede salir nada, pero tampoco puede entrar. Con tu corazón pasa lo mismo.

Si yo cierro el corazón me ahorro sentir, sufrir, padecer, mostrar… pero también pierdo la oportunidad de amar con plenitud, perdonar, sentir, conectar, fluir, enamorarme, ser, mostrarme, etc.

Aceptar el amor no como algo que ha de ser ganado, sino como algo que mereces es un primer paso que no siempre es fácil. A nivel cognitivo quizás me das la razón rápido, pero… ¿y a nivel real? ¿No ocultas sentimientos, pensamientos o partes de ti para evitar que otros te excluyan o dejen de quererte? Eso se basa en «si supieran esto de mí, no me amarían como me aman ahora», y radica en «si soy como realmente soy no me merezco amor». El inconsciente es lioso a veces, ¿eh? ¡Démosle la vuelta al juego!

 

Ámate tú primero

Regálate tú primero aquello que esperas del resto. Incluso si lo que quieres es abrir el corazón a alguien (amigo, familiar, pareja…) abre el corazón para ti mismo primero. ¿Qué partes son las que ocultas? ¿Qué te tienes que perdonar o aceptar?

 

Amate tú primero para abrirle el corazón a todo lo demás

 

Dedica tiempo a hacer tus cosas favoritas, a alimentar a tu niña interior, lee, escribe en tu diario, llévate a cenar a tu restaurante favorito, date un capricho o un baño tranquilo con música, velas y una copa de vino, literalmente lo que sea que haga subir tu barómetro de felicidad y autoamor. Recuerda la ley de correspondencia y que lo que es dentro es afuera, así que permítete manifestar desde la raíz y para ti misma eso que anhelas del resto.

 

Muéstrate sin miedos

Comienza por mirarte al espejo por más de cinco segundos observando bien la imagen frente a ti. Abraza tu reflejo, conecta con el orgullo y el agradecimiento hacia la persona que se muestra frente a ti. Solo tú conoces tus luces y tus sombras, tus triunfos y tus desventuras. ¿No es maravilloso todo lo que has aprendido por el camino? ¿No crees que te mereces un poco más de celebración?

 

Muéstrate sin miedos para abrir el corazón

 

Prueba a confiar una parte de ti de esas que te cuesta mostrar a una persona de tu confianza y observa qué sucede. Cuéntale a una amiga ese algo que quizás te avergüenza y te tiene intranquila. Verás como todos estamos en el mismo camino y cada uno convive con diferentes miedos y heridas, es parte del proceso. Lo bonito es que cuanto más aceptes estas cosas que podemos llamar «sombras» (de las que hablaremos en otro artículo) y más te atrevas a compartirte admitiendo su parte, menos fuerza tendrán sobre tu persona. A menos miedos, más libertades.

 

Confía

Abrir el corazón es una decisión consciente que puedes hacer hoy, mañana y siempre. Confía. Permítete el fallo, dale espacio a la vulnerabilidad, verás que desde ella nacen relaciones sanas y sinceras. Confía en que mereces ese amor. Confía en que los demás merecen el tuyo. Confía en la abundancia que fluye hacia ti. Confía en la vida. Sin confianza, es difícil eliminar barreras.

 

El para qué madrugar y comenzar una rutina matutina es importante

Escribe

Si notas resistencias o tu diálogo interno salta a la defensiva mientras lees esto o pones en práctica lo expuesto, coge una libreta y escribe. Desenreda el nudo dejando que las palabras fluyan. Pon por escrito tus miedos, tus bloqueos, lo que te cuesta, lo que te frena… y luego escribe lo que anhelas, lo que sí, conectando con la emoción. Dicen que las emociones son una buena brújula interna, así que escúchalas.

 

Te mereces abrir el corazón

 

 

En otro artículo hablaremos sobre cómo abrir el corazón en la esterilla y ayudar de esta manera a limpiar cualquier bloqueo energético o físico que pueda estar dificultándonos la tarea.

 

Te mereces amor a manos llenas, conexión y arraigo desde el ser. ¿Te atreves ya a abrir el corazón?

 

Sentir amor, abrir el corazón

 

PD: Si sientes que necesitas ayuda para abrirte y sanar algunas cosas, recuerda que me encantará echarte un cable y acompañarte con sesiones de coaching personal. Puedes ponerte en contacto conmigo por mail, Instagram o comentando en esta entrada.

 

Espero haberte inspirado un poco hoy a abrir el corazón y dejar que el amor fluya ♥

Gracias por pasarte por aquí, un abrazo,

 

Beax

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